El Camino

Un entrenamiento para recordar quién eres y aprender a habitar la experiencia humana desde la paz

Si estás aquí, probablemente ya hayas iniciado tu camino de crecimiento. Tienes la intuición, o la certeza, de que la vida es algo más que esto que nos han contado. Quizá has hecho terapia, meditación, yoga o distintas formaciones. Y seguro que has avanzado. Vives más conectada contigo y te entiendes mejor. Reconoces heridas, patrones y mecanismos que antes ni siquiera veías. Has integrado recursos que te ayudan a vivir más tranquila.

Y, aun así, sigues sintiendo que hay algo que no acaba de soltarse. Siguen apareciendo situaciones que te hacen pensar que queda algo por sanar, comprender o resolver. Cuesta entender por qué, si ya has trabajado tanto en ti, sigues tropezando en los mismos lugares.

Por qué, si meditas y alcanzas estados de profunda calma, luego te enfadas por una tontería. Por qué, si sabes que te ayudaría practicar más para seguir avanzando, no lo haces. O, por qué, cuando estás con tus padres, pareces esa niña o adolescente que no hubiera hecho ningún trabajo personal.

Y es que esto del crecimiento interior es curioso

Por un lado, te ayuda a comprenderte y estar mejor. Por otro, cuanto más avanzas y más consciente eres, más cosas encuentras para mejorar. El crecimiento interior se convierte, entonces, en una búsqueda infinita en la que la paz parece estar siempre un poco más adelante. Y esto puede ser agotador y frustrante.

¿Y si eso que buscas ya estuviese en ti?

No vemos la realidad como es, sino como somos.

Te has creído que eres esto que llamas «yo», que tiene un nombre, un cuerpo, una biografía, una manera de ser, unas heridas, unas emociones, unos pensamientos… Y desde ahí percibes, interpretas y experimentas todo lo que vives. También, desde ahí, intentas resolver lo que te pasa. Desde el mismo paradigma que creó el problema: la historia que te cuentas sobre ti y sobre la vida. Por eso sigues reaccionando, sufriendo y sintiendo que algo falta.

Para salir de aquí, tienes que dejar de buscar fuera y empezar a quitar, poco a poco, todas esas capas de identificación que llevas encima y que te hacen mirarte desde ese “yo” condicionado por su historia personal. Es la manera de encontrar dentro de ti todo lo que necesitas para vivir en plenitud.

Tú eres mucho más que todo esto que te has contado

Somos almas viviendo una experiencia humana. Pero, al encarnarnos, lo olvidamos. Y ahora estamos totalmente sumergidas en lo humano. Incluso aunque tengamos experiencias espirituales, no podemos vernos ni sentirnos en la profundidad de lo que realmente somos. Y mucho menos vivir desde ahí lo cotidiano.

Tu dimensión humana y tu dimensión espiritual no están integradas. Por eso estás en búsqueda. Por eso parece que nunca acabas de llegar. Por eso sientes que necesitas mejorar aspectos para estar bien. 

Porque sigues viviendo desde este «yo» al que le pasan cosas que le hacen sufrir. Y no desde tu verdadera naturaleza, conectada a un sentido mayor de la existencia. 

La mayoría de los caminos de autoconocimiento nos invitan a indagar en base a las preguntas qué me pasa, por qué me pasa y cómo puedo sanar o gestionar aquello que me hace sufrir. Y estas preguntas son valiosas. Nos ayudan a comprendernos, a reconocer heridas, patrones y mecanismos que antes no veíamos. Gracias a ellas avanzamos y ganamos consciencia.

Pero llega un momento en el que su recorrido se acaba y puedes llegar a sentir que te has atascado. Entiendes tu historia, pero te has quedado atrapada en ella. Porque este enfoque sigue mirando la experiencia desde aquello que crees que eres. Desde tu historia, tus heridas, tus creencias y tu manera personal de interpretar la vida.

El primer paso para volver a ti es abrirte a una nueva posibilidad.

No preguntarte únicamente qué te pasa. Sino, ¿desde dónde estoy mirando lo que me pasa? Porque la experiencia cambia radicalmente.

Cuando te abres a la posibilidad que ofrece esta pregunta, aparece un espacio dentro de la experiencia que estás viviendo. Un espacio en el que moverte y elegir desde dónde quieres relacionarte con lo que te pasa. Desde un “yo” con una biografía o desde un alma en una experiencia humana. Desde la razón o desde la paz. Desde el miedo o desde el amor. Desde el juicio o desde el perdón. 

Y ahí comienza El Camino.

¿Qué es El Camino?

El Camino es un entrenamiento de una mirada que amplía la dimensión de esto que llamas «yo» y de esto que llamas «vida»; y que abre la posibilidad de habitar tu experiencia humana desde un lugar interno de paz incondicionada.

Esta paz no es un estado emocional. No depende de que las cosas salgan bien ni de que desaparezcan las dificultades. Es un estado de consciencia que aparece cuando nos relacionamos con la experiencia de vida desde el no juicio, el amor compasivo y el perdón.

La vida es movimiento y te va a seguir presentando una y otra vez todo aquello que necesitas atender. La diferencia es que puedes vivir esto desde el esfuerzo y el conflicto o desde la rendición y la paz. Recibiéndolo como algo que te sucede y te hace sufrir o acogiéndolo desde un sentido mayor de la existencia para seguir liberando condicionamientos.

El Camino es una propuesta para llevar esto a tu vida cotidiana e integrar en ella, en cada instante presente, tu dimensión humana y espiritual como parte de lo mismo.

Sin analizarte, sin querer resolver, sin entender más… sino aprendiendo a Estar y Ser desde la presencia y la observación contemplativa. Es vaciarte de todo lo que crees ser para que se revele lo que realmente Eres.

Cuando esto sucede, se manifiesta como experiencia sentida en el cuerpo, el corazón y la mente, sin conceptos que expliquen nada porque ya no lo necesitas. Tu experiencia cotidiana se aligera, se vuelve sencilla y amable, y puedes ver la belleza y la profundidad que se muestra en cada instante presente. También, en el dolor.

¿Qué hace diferente El Camino?

A veces, se puede sentir contradicción entre lo que se trabaja en el nivel psicológico y en el espiritual. Sobre todo, cuando ya se lleva tiempo recorriendo las dos dimensiones.

En terapia comprendemos nuestra historia, heridas y validamos el dolor que estamos viviendo. Pero, cuando nos acercamos a la espiritualidad o a la meditación, es a trascender todo esto. Y, muchas veces, no se sabe cómo hacer convivir ambas miradas sin evadirnos de lo humano ni seguir atrapadas en ello. El Camino nace precisamente para integrar esas dos dimensiones.

Una integración humano espiritual real 

No trabajamos primero la parte psicológica y después la espiritual, porque eso las mezcla, pero no necesariamente las integra. Aprendemos a reconocer cómo funciona nuestra dimensión humana, cómo nuestra historia ha construido un programa mental y emocional que condiciona la manera en que vivimos. Y, al mismo tiempo, cultivamos la experiencia directa de reconocernos como almas viviendo encarnadas en esto que llamamos “yo”.

No se trata de elegir entre lo humano o lo espiritual. Ni mucho menos de utilizar la espiritualidad para alejarnos del dolor antes de haberlo atravesado. Primero aprendemos a abrazar lo que está ocurriendo en nosotras. Y, desde ahí, a reconocer cuándo ha llegado el momento de soltarlo sin caer en un bypass espiritual que nos desconecte de la experiencia. Y lo haremos en la vida cotidiana. Porque es ahí donde realmente se expresa la experiencia humana y donde podemos aprender a habitarla desde otro lugar.

¿Cómo vamos a recorrer este camino?

Este es un viaje grupal y online de 11 semanas con encuentros en directo y propuestas de entrenamiento diario de presencia, observación y paz.

Lo vamos a recorrer cultivando las bases que estructuran la metodología de este entrenamiento:

El «yo persona»

Te facilitaré unas coordenadas para que, de manera sencilla, puedas darte cuenta de desde dónde estás mirando y relacionándote con tu experiencia. Esto te ayudará a reconocer las identificaciones, creencias, heridas y mecanismos que todavía condicionan tu manera de vivir. Y cómo salir de ahí para conectar con tu yo esencial.

El «yo consciencia»

Veremos qué significa realmente ser un alma en una experiencia humana y cómo esto se aplica en tu vida cotidiana. Esto ampliará la visión de quién eres, qué es la vida y qué sentido tiene estar aquí.

Una mirada no dualista

Quiero mostrarte un cambio de paradigma de la existencia no dualista desde la compasión, el no juicio y el perdón. Reconocerás cómo aparecen resistencias a aplicarlo aunque quieras. Porque para mirar realmente desde aquí, tienes que renunciar a tu mirada anterior. Y es aquí donde ahora estás atascada.

La práctica meditativa

La meditación es una herramienta para entrenar la presencia, la contemplación y la capacidad de habitarte en lo humano y en lo divino. No la planteo como una técnica aislada, sino como una manera de estar en la vida en la que, desde el cuerpo y la respiración, te experimentes en toda tu dimensionalidad. 

La vida cotidiana

La verdadera práctica ocurre mientras vives. Especialmente, en todo aquello que ahora te hace perder la paz. Aprenderás a llevar la presencia sentida, la actitud meditativa y la compasión a esos momentos para reconocer desde dónde estás mirando y poder elegir cómo quieres habitar la experiencia.

El instante presente

El tiempo es un constructo humano. Solo existe el instante presente. Y solo ahí podemos atravesar y habitar realmente la experiencia. Lo demás, es la mente contándose la misma historia una y otra vez.

¿Qué empieza a transformarse al recorrer El Camino?

Muchos de los conceptos espirituales quedan en algo abstracto y lejano hasta que no se experimentan. Además, nuestra mente, desde sus condicionamientos, no puede llegar a abarcar la magnitud de lo implica vivir desde el Ser. 

Piensa en esas sensaciones de profunda calma después de una práctica de yoga o meditación. Imagínate ahora que ese fuera tu estado habitual. Es posible cuando todo lo cotidiano se convierte en una práctica en la que habitarte desde la presencia. 

  • Cuando esto se da, dejas de pelearte con lo que sientes, con lo que te pasa, con los demás…
  • Te relacionas contigo de una forma más amorosa, con las otras personas de una manera más libre y con la vida desde una paz que deja de depender tanto de las circunstancias.
  • El juicio va perdiendo fuerza y la exigencia comienza a desinflarse.
  • Las emociones incómodas siguen apareciendo. Pero ya no son un problema a resolver, sino una experiencia para atravesar compasivamente.
  • Los pensamientos no funcionales, esos en los que ahora te enredas, se van silenciando.
  • Reconoces fácilmente cómo aparecen creencias que te limitan y tienes recursos para cuestionarlas y transformarlas.
  • Habitas tu cuerpo desde la escucha amorosa. Y sabes volver a ti a través de él, de la respiración y la atención sostenida.
  • Confías más en ti y en la vida. Integras la impermanencia como parte de la experiencia humana.
  • Lo cotidiano recupera profundidad y sentido.
  • Y, aunque las circunstancias no siempre cambian, cambia profundamente la manera en que las vives.

¿Para quién es El Camino?

Es para ti si...

  • Si estás en tu proceso de crecimiento y sientes que sigues buscando algo que te permita habitarte de maneara más auténtica, profunda y libre.
  • Si has hecho trabajo personal, terapia, meditación o distintas formaciones y percibes que, aunque has avanzado, todavía hay algo que no termina de encajar.
  • Si tienes una inquietud espiritual, pero no sabes darle forma.
  • Si sabes quieres integrar realmente la dimensión espiritual no dual en tu vida.
  • Si intuyes que la paz no depende de que todo vaya bien.
  • Si estás dispuesta a cuestionar la manera en que has aprendido a mirarte a ti misma y a mirar la vida.
  • Si quieres dejar de vivir en pelea contigo, con los demás o con las circunstancias.
  • Si sientes que ha llegado el momento de pasar de comprender a experimentar.
  • Y si hay algo dentro de ti que, al leer estas palabras, reconoce que este camino tiene sentido. 

No es para ti si...

  • Si buscas una solución rápida.
  • Si esperas que alguien te diga qué tienes que hacer con tu vida.
  • Si quieres seguir acumulando información sin llevarla a la experiencia.
  • Si no estás dispuesta a cuestionar tus creencias.
  • Si prefieres seguir explicando tu experiencia antes que abrirte a vivirla desde un lugar diferente.
  • Si sientes que ahora mismo no puedes comprometerte con una práctica cotidiana.
  • O, si aunque algo dentro de ti reconoce la importancia de este paso, prefieres seguir esperando a tener más tiempo, más dinero o un momento mejor.

Importante: es normal sentir vértigo al dar este paso. Escucha tu intuición. Yo te guío y acompaño. Pero la que tiene que caminar sin excusas eres tú. Nunca hay un momento perfecto para empezar. Pero empezar siempre es necesario. 

Información práctica

  • El Camino es una formación online en directo de 11 semanas.
  • Cada semana tendremos un encuentro vía Zoom donde compartiré la enseñanza, resolveré las dudas y explicaré la propuesta de práctica para integrar durante la semana.
  • La práctica semanal incluye diferentes propuestas meditativas, de conciencia corporal y respiratoria, de observaciones autoindagativas, de silencio expansivo…
  • Los encuentros quedarán grabados y estarán disponibles en el Aula Virtual durante toda la formación y hasta un mes después de que termine.
  • Para acompañaros durante la semana, habrá una comunidad privada en whatsapp en la que tendréis contacto directo conmigo para resolver las dudas, hacer recordatorios, compartir experiencias…Aunque el camino de vuelta a casa siempre es un proceso individual, hacerlo en grupo da sostén, reflejo y crecimiento.

Próxima convocatoria: septiembre 2026

Inicio: 22 de septiembre 

Duración: 11 semanas

Fechas encuentros: jueves de 19:00 a 20:30

Precio: 1200 euros (pago único) o 3 pagos de 450 euros

Número de plazas: 10

Estoy interesada en El Camino

  • Si estás interesada en hacer esta formación, ponte en contacto con la Escuela para una Sesión de valoración. Esta sesión es una vídeollamada gratuita de 25 minutos para conocernos, resolver las posibles dudas que tengas y valorar si esta formación es para ti.
  • Las plazas son limitadas y solo se admiten a las personas que están preparadas para hacerla, que lo van a poder aprovechar realmente.
  • No necesitas partir de ningún lugar en concreto, pero sí tener el compromiso y la actitud necesaria para la propuesta.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia a El Camino de otras formaciones de crecimiento personal y espiritual?

La mayoría de las formaciones de crecimiento personal nos ayudan a comprendernos mejor. Nos enseñan a reconocer heridas, patrones, creencias y mecanismos que condicionan nuestra manera de vivir. Y eso es valioso. Pero cuando queremos también cultivar la dimensión espiritual, llega un momento en el que puede aparecer una contradicción. Desde el enfoque terapéutico se da importancia a la herida. Desde el espiritual se dice «tú no eres eso». Además, muchas de las formaciones de espiritualidad a través de meditación y otros enfoques, nos enseñan su filosofía y técnica, pero no a llevar esto a las dificultades cotidianas.

La diferencia de El Camino es que no pone el foco en seguir profundizando en tu historia, sino en reconocer desde dónde la estás mirando.

Es una propuesta para dejar de vivir identificada con aquello que crees que eres y abrirte a experimentarte desde una dimensión más amplia de ti misma. Esta dimensión nos la da la espiritualidad. Pero una espiritualidad que no rechaza tu parte humana ni dice «tú no eres eso», sino que te propone «¿y si miras esta experiencia desde esta otra perspectiva?». Porque ahí es donde abre la posibilidad de experimentarte en paz independientemente de las circunstancias.

La integración real de nuestra dimensión humana y espiritual sucede en cada instante cotidiano. Y es ahí donde El Camino se entrena. 

Sí. El Camino no sustituye ningún proceso terapéutico. De hecho, muchas personas que llegan aquí ya han hecho un profundo trabajo de autoconocimiento. La diferencia es que esta propuesta no se centra en comprender más tu historia, sino en aprender a relacionarte con ella desde una mirada diferente. Ambos caminos pueden complementarse perfectamente.

Sí. Lo importante no es desde dónde partes, sino tu inquietud de seguir indagando en ti, el compromiso con tu camino de crecimiento interior y tu motivación para practicar. 

La meditación es una parte importante de El Camino, pero no es el centro. No se trata de meditar mejor, aumentar el tiempo de práctica o avanzar en enfoques más «avanzados». Se trata de aprender a llevar esa presencia a todo lo cotidiano. A una discusión, a una emoción difícil, a una situación que te desborda, a una mañana cualquiera. La pregunta no es cuánto meditas. La pregunta es cómo habitas tu experiencia cuando la vida sucede.

No. En El Camino vamos a ir a las bases de todas las técnicas. Esto permite que sea asequible a quien no tiene una práctica integrada. Y, a quien sí la tiene, le permite volver al origen esencial de la propuesta con mente de principiante. En lo sencillo está la puerta de entrada.

No necesitas identificarte con ninguna corriente espiritual ni compartir ninguna creencia concreta. Lo único que necesitas es estar abierta a cuestionar la manera en la que has aprendido a verte a ti misma y a la vida.

No hay que estudiar, es una formación experiencial. Pero sí es conveniente leer los resúmenes de las clases que se entregarán, tomar notas de la clase para ampliar la información…y leer esto las veces que se considere necesario para cambiar la mirada hacia la existencia.

Se recomienda asistir a todos los encuentros en directo. Es una formación en directo y grupal. Esto tiene un sentido para el adecuado funcionamiento de la propuesta, incluida la evolución individual de cada alumna. Si por alguna razón puntual y justificada no se puede asistir a un encuentro, no pasa nada. Todas las sesiones quedan grabadas y subidas al Aula Virtual para verlas a lo largo de la Formación. Pero ha de ser la excepción la no asistencia en directo. Si sabes seguro que no puedes venir por incompatibilidad con tus horarios, pero estás realmente interesada, ponte en contacto con la Escuela.

Sí, esta Formación propone que la práctica suceda, principalmente, dentro de la propia vida, en todo lo cotidiano. No obstante, sí que  necesita un mínimo de tiempo de dedicación exclusiva: el que dura la sesión semanal en directo y, por lo menos, media hora todos los días para práctica de meditación. Lo que sí que necesitas es poder poner la atención durante todo el día en esto mientras haces otras cosas. Esta Formación no es para acumular material y hacerlo cuando tengas tiempo.

Entonces, probablemente, entenderás muy bien lo que comparto aquí. No necesitas llegar cuando todo esté resuelto o todo sanado. Porque no hay nada que resolver ni que sanar. Esto lo verás a lo largo de El Camino. De hecho, muchas veces llegamos a este trabajo precisamente cuando nos damos cuenta de que intentar resolvernos constantemente ya no nos está acercando a la paz.

No puedo responder a eso por ti. Solo puedo decirte que muchas personas esperan a sentirse preparadas para dar un paso importante. Y, a veces, la preparación no llega antes del paso. Llega después. Escucha lo que ocurre dentro de ti cuando lees esta página. Ahí suele estar la respuesta. Si sientes que algo incomoda, alivia, engancha…probablemente es tu momento. Si tu cabeza empieza con excusas de «no tengo tiempo», «no tengo dinero», «cuando resuelva esto»…, quizá no lo sea.

Scroll al inicio

Solicitud de sesión informativa

Rellena el formulario a continuación para poder gestionar contigo la sesión informativa

Información de contacto
Selecciona tu interés, puedes marcar uno o varios: